¡Saber elegir bien lo que comes es invertir en tu salud!

La naturaleza es muy sabia y nos da lo que necesitamos en cada momento. Por supuesto que nosotros tenemos que poner la parte que nos toca. Aprender a elegir bien lo que comemos y lo que en realidad nos beneficia, nos puede ayudar a prevenir muchas de las enfermedades modernas. Si miramos hacia atrás podemos ver que en el pasado había enfermedades por carencias y falta de higiene, pero hoy en día las hay por la ignorancia y la sobrealimentación. En la actualidad cada vez más salen a la luz, no todos, pero algunos estudios que demuestran que estas enfermedades están relacionadas con la alimentación actual.

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¿Cómo mejorar nuestra alimentación para así tener una vida más saludable?

Pues, creo que primero tenemos que aprender y entender cuáles son los alimentos reales (los más naturales posibles, sin procesar ni refinar) y cuales no (el caso de los comestibles ultra procesados que se venden en los supermercados) y segundo, saber elegir los alimentos reales, de cultivos limpios, sin químicos, equilibradores que son los que el organismo necesita para que cumpla con todas sus funciones. Estos alimentos son naturales, integrales y tienen una relación sodio-potasio parecida a la del medio interno corporal. En esta categoría de alimentos que en realidad necesitamos para nutrirnos entran los cereales integrales y las legumbres, las verduras y las frutas de temporada, los pescados y los frutos del mar, las semillas y los frutos secos, las algas comestibles.

Con todo esto en mente, lo siguiente seria mantener un equilibrio entre los nutrientes que aparecen a continuación:

Los carbohidratos complejos, los que nos aportan la glucosa que nuestras células queman a través de las mitocondrias para mantener el nivel de energía estable y para tener resistencia física e intelectual. Sobre esto debemos entender que lo que necesita nuestro organismo es glucosa, no azúcar.

Las proteínas también son importantes, tanto para la construcción de los tejidos corporales y de los músculos, como para unas series de funciones metabólicas: reguladoras, defensivas o de transporte. No necesitamos grandes cantidades y no hay que abusar de la proteína de origen animal. Las proteínas que el organismo necesita son las que provienen de fuentes naturales como las de legumbres y cereales integrales, no proteínas de bote, barritas o batidos.

Evidentemente necesitamos grasas saludables en estado puro (omega 3, omega 6 y omega 9) que no han sido manipuladas ni transformadas a través de procesos industriales, de las que tenemos que ingerir con precaución, sin dejarnos engañar por las que aparecen mencionadas en las etiquetas de los productos enriquecidos en omegas.

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Las fibras favorecen la salud intestinal así que no pueden faltar de los menús diarios. Las encontramos en los alimentos integrales y en las verduras.

Y, por último, pero también de gran importancia son el agua, las vitaminas y los minerales (calcio, magnesio, potasio…) que los encontramos en todas las clases de verduras (raíces, crucíferas y hojas) sin necesidad de tomar botes enteros de complementos vitamínicos. El organismo funciona con pequeñas dosis, racionales y no con macro dosis. Tomándolas a diario, las verduras nos ayudan mantener los niveles óptimos de agua y minerales que necesitamos.

Además de todo esto, lo que no hay que olvidar es la importancia de masticar bien para tener una buena digestión y asimilación de todos los nutrientes, sino de nada sirve contar calorías o pesar la comida. De igual manera tenemos que entender que los alimentos son complejos, no contienen solo proteínas o carbohidratos o vitaminas y la forma de prepararlos puede alterar o potenciar sus propiedades.

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Nuestro cuerpo está diseñado para funcionar con alimentos naturales, y aunque se adapta a casi todo, hay que entender que todos los artificiales que ingerimos (sabores, aromas, colorantes…) y que no están reconocidos, asimilados o eliminados por nuestro organismo, se van acumulando dando lugar a los desequilibrios y la aparición de enfermedades.

Por esta razón tenemos que retomar el conocimiento ancestral, volver a la cocina casera natural para poder aprovechar todos los beneficios de los alimentos. Además de esto es muy importante entender cuáles son los nutrientes que necesitamos para el mantenimiento o la recuperación, si es el caso, de nuestra salud. Puesto que encontramos mucha información que confunde, tenemos que buscar siempre las fuentes más fiables, pero también pensar y reflexionar como nuestros antepasados, sin tantos estudios, sabían lo que era bueno o no, tanto para comer, como para curar algunas dolencias. Hoy en día está muy de moda hacer recomendaciones en las cuales se acentúa más bien la parte física, la estética, sin valorar la salud 😐 y creo que es el momento de despertarnos de esta embriaguez, mirar más adentro, observar, sentir y entender la vida.

El cuerpo humano es igual de sabio que la naturaleza. Él sabe mejor cuándo, cuanto y que necesita, por eso te quiero dar el siguiente consejo: ¡Aprende a escuchar tu cuerpo, explora y siente, presta atención a las señales que te está enviando y así sabrás lo que es bueno para ti de todo lo que te cuentan por allí! ¡Controla tu mente y no te dejes llevar por los anuncios y las ofertas que están diseñados con el fin de vender!

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